Focusrite Scarlett 8i6: Review

Vas a acumular 7 minutos de sabiduría.

Ya no estamos en los 90. Gracias al modelo de drivers casi cualquier tarjeta de sonido funciona con todo lo que le eches. De hecho, casi todos los ordenadores que se venden hoy día traen su propio circuito de audio y ni siquiera hace falta comprarse una. Sin embargo, no todas las criaturas del señor fueron creadas igual: es algo notorio y de dominio público que el sonido integrado en las placas base (excepto honrosas excepciones) no es bueno. Sí, algunas tienen 7.1 o salidas digitales, lo cual está muy bien si tenemos un DAC externo (conversor digital-analógico), pero estamos vendidos en lo que a producción se refiere: ¿cómo demonios enchufamos un micrófono de condensador, un teclado o una guitarra? En todo caso, gastando más y más dinero en aparatos externos. Eso sin contar con los drivers, que suelen ser un desastre, y con una latencia (retraso) que te da tiempo a merendar entre entrada y salida. ¿No hay ninguna solución a esto?

Bueno, sí. Empezando desde los 100 euros la marca Focusrite ha preparado una línea de soluciones integral: Scarlett. Este aparato es lo que se conoce como interfaz de audio, o de forma menos ortodoxa una tarjeta de sonido externa. El cometido de estos cacharros no es sólo mejorar de forma ostensible la calidad del audio gracias a un mejor DAC, sino también de proporcionar un software mezclador (que incluye una aceleración ASIO estupenda) y encaminamiento de varias fuentes y salidas de audio, incluyendo conectores XLR con alimentación phantom para micrófonos de condensador. En concreto, uno de los modelos más completos del que hablaremos será el Focusrite Scarlett 8i6.

Así a bote pronto, ¿qué mejoras ofrece respecto del audio de un PC o Mac normales? Primero, un DAC realmente bueno. Naturalmente acorde con su precio: no esperéis una potencia descomunal, pero aun así tiene una relación señal-ruido de 107 dB, así como una distorsión del 0,002% en grabación, varios órdenes de magnitud mejor que el sonido integrado, y mejor que la mayoría de las tarjetas de sonido «gaming» o de consumo. Para mejorar lo que ofrece este DAC hay que gastar mucho, mucho dinero. Pero queremos características y funciones, ¿verdad? Veamoslas.

  • Dos entradas frontales «combi» (jack y XLR) con alimentación phantom, preamplificación con control de ganancia y aro de color que indica el nivel de entrada. (configurables mediante su software)
  • Dos salidas frontales de monitorización con potenciómetro.
  • Interfaz MIDI de salida y entrada, con el tradicional conector DIN.
  • Salida y entrada digital SPDIF por RCA. Por si no te gusta el DAC o tienes otro mejor.
  • 4 canales de salida balanceados por jack. (Los dos primeros con control de monitorización en el frontal)
  • 4 canales de entrada balanceados por jack, independientes de las entradas delanteras.
  • Todo configurable por software, audio encaminable de la forma que elijas, y funcionará incluso sin un ordenador una vez configurada.
  • Conectividad USB con Windows y MacOS.
  • Monitorización directa, configurable desde su software.
  • Aceleración ASIO para todas las entradas y salidas.
  • DAC/ADC hasta 192KHz y 24 bit de profundidad. (Calidad de estudio, para que nos entendamos)
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Total, 8 canales de salida y 6 de entrada balanceados y totalmente encaminables gracias a su software, funcionando de forma autónoma si es necesario. Podemos enchufar prácticamente cualquier cosa: yo lo he probado con un DAC externo, con una guitarra, micrófonos de condensador, auriculares de consumo, un teclado MIDI… y este trasto puede con todo. Su precio es de alrededor de 250 euros, lo cual puede parecer elevado para una mera «tarjeta de sonido», pero para iniciarse en la producción de audio hay poquitas cosas que se acerquen a sus prestaciones por este dinero.

 

¿Cuál es el punto flaco de la práctica totalidad de las soluciones de audio de nivel de acceso? Los puñeteros drivers. Suelen fallar más que Paquirrín en Saber y Ganar, tener limitaciones por todas partes y funcionar dependiendo de las fases de la luna o de las mareas. Para nuestra sorpresa, los drivers que se ha currado Focusrite son realmente buenos. para empezar la aceleración ASIO tiene una latencia pequeñísima, todo ello en modo compartido, pudiéndose usar simultáneamente con otros programas. Además, con la última versión del software, todos los canales de entrada y salida se pueden exponer como interfaces de audio en Windows, de modo que ni siquiera necesitamos un software dedicado (como un DAW) para usarlos. Pero lo verdaderamente sobresaliente de este pequeño aparato es su funcionalidad de encaminamiento de audio: ¡Es como tener una mesa de mezclas integrada!

El panel de control de las Focusrite.

¿Queremos monitorizar el canal 1 y 2 por la salida digital? Sin problema. ¿Queremos monitorizar por unos auriculares los micros simultáneamente? Eso está hecho. ¿Queremos que un programa grabe en multipista micro y guitarra con los ajustes anteriores? Se puede hacer. Simplemente selecciona pares de salidas y asígnales en el software las entradas que necesites, al nivel que prefieras y ajusta el panning (panoramización, digamos darle peso al sonido en la izquierda o la derecha) como convenga.

Vaya, leyendo todo lo anterior parece esto la Teletienda tratando de venderte el producto. Pero como no lo es, también quiero poner de manifiesto que no se trata de la perfección, hay un par de cosas que no me terminan de convencer. La primera es que, al tratarse de un dispositivo pensado para producción, no da soporte directo a headsets normales. No se puede enchufar sin más unos cascos con micrófono para llamar a tu abuelita por Skype, dado que no tenemos una conexión de minijack ni de micrófono, ni de auriculares ni combinada. Por fortuna tiene solución, y es usar un adaptador de jack a minijack para conectar tus auriculares. Para un micro con conexión de minijack está más crudo, por desgracia. Las entradas son, o bien XLR con alimentación phantom de 48V o bien jack de instrumento. Ninguna nos sirve, incluso con un adaptador de jack a minijack, dado que las entradas de instrumento no suministran el pequeño voltaje que necesita un micro de consumo para funcionar. Hace falta un adaptador de XLR a minijack que convierta, además de la conexión, la alimentación de 48V al voltaje nominal que requiere un micro, que es de alrededor de 2,2V, y por desgracia no son baratos. Por otra parte, siempre puedes enchufarlos directamente al PC y no usar la Focusrite para esto. Cualquier aplicación de comunicaciones te dejará usar un dispositivo u otro, no habrá problemas casi en ninguna circunstancia, a no ser que tu PC sea del pleistoceno y no tenga audio integrado, en cuyo caso todo esto será el menor de tus problemas.

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Otro pequeño problema son los pantallazos azules en Windows. Los drivers son buenos, muy buenos incluso; pero no perfectos. Llevo alrededor de 6 meses usando el aparato y he tenido el problema en un par de ocasiones, ambos usando la salida «loopback», que es una entrada virtual configurable, en modo ASIO. Realmente rebuscado, pero pone de manifiesto que el software es a prueba de bombas pero no de misiles anti-tanque.

¿Cuál es la competencia actual de Focusrite? Actualmente se venden a menor precio soluciones parecidas de la marca Behringer, aunque todos sabemos cómo puede acabar la historia. Del mismo modo, M-Audio ofrece soluciones parecidas aunque no tan completas por el precio. De cualquier manera, la gama de Focusrite abarca desde el modelo «solo», con una entrada y salida estéreo por 100 euros, hasta burradas con 16 entradas y salidas montadas en rack para uso profesional. En definitiva, hay un modelo para cada necesidad.

Para finalizar sólo cabe destacar una cosa más: el aparato es realmente bonito.

Me despido, no sin antes agradecer a mis amigos expertos en sonido, que me asesoran en el artículo:

  • El potenciómetro vietnamita
  • El conector sátiro
  • Don In y don Out
  • La latencia enana
  • El cable humano
  • y por último, el señor Me-Cago-En-Los-Muertos-De-Windows.
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